PRESENTAN:
TORIBIO CAMPOS ERIKA
HERNÁNDEZ GARCÍA SOLEDAD AMELIA
“Educar a los mejores y cuidar al resto”
Jack Pearpoint
En la actualidad se habla mucho de globalización, un concepto muy empleado, poco definido y tal vez, incomprendido; un sistema que exige la reestructuración del pensamiento y forma de vida de los sujetos. Al hablar de globalización, es necesario distinguir las diferentes dimensiones en las que se manifiesta, su impacto, pero sobre todo, desmembrar este proceso global para entender el ámbito educativo que nos interesa…. La educación inclusiva.
La globalización modifica con perceptible violencia la vida cotidiana que fuerza a todos a adaptarse y a responder, esto es, vernos inmersos en formas de vida transnacionales a menudo no queridas e incomprendidas, la perceptible pérdida de fronteras del quehacer cotidiano en sus distintas dimensiones, como son: las dimensiones de las técnicas de comunicación, las dimensiones ecológicas, las económicas, las de la organización del trabajo, las culturales, las de la sociedad civil, etc., aunque todas son importantes, en este trabajo nos enfocaremos a las dimensiones culturales, por ser el ámbito que trae explícito la exclusión social, la desvalorización del sujeto y por ende su segregación, lo cual ante este contexto de rechazo, demanda nuevas formas de comprender y transformar el contexto por medio de políticas educativas.
La globalización del quehacer económico dice Ulrich Beck está acompañada de olas de transformación cultural, aquí se trata primordialmente de la fabricación de símbolos culturales, en el sentido de unificación de modos de vida y modos de conducta. Así pues, los últimos rincones del planeta se están integrando también al mercado mundial, esta surgiendo un solo mundo, pero no como reconocimiento de la multiplicidad y de la apertura recíproca, es decir, de una imagen pluralista y cosmopolita de uno mismo y del otro, sino, bien al contrario, como un solo mundo mercantil. En este mundo, las culturas y las identidades locales se desarraigan y sustituyen por símbolos mercantiles, procedentes del diseño publicitario y de los iconos de las empresas multinacionales. Esto vale para todo el mundo.
Con el proceso de globalización, surge un acontecimiento relevante que acentúa el desarraigo de las culturas. El Estado sufre una minimización de su estructura, es decir, se desdibuja, puesto que el aparato simbólico que acompaña a la globalización gana terreno, esto es, el mercado.
Los efectos de la globalización, son la expresión máxima de una era histórica, la cual Alain Touraine le denominó, MODERNIDAD la cual surge entre los siglos XIV- XIX y tiene sus base en el siglo de las luces, el renacimiento y el método científico. Aquí el individuo es un ser nacional constituido por obligaciones y derechos (derecho al derecho y la educación) y fue este aspecto, el que le dio el carácter de “democrático”. La sociedad era laica, nacional (donde se vislumbran los tintes de reproducción del sistema), y científica. La Modernidad pues, es el proyecto histórico, económico y cultural del capitalismo.
La Modernidad exige modernización, que no es otra cosa que, el ajuste a los requerimientos económicos, políticos y sociales, por tanto las instituciones cambian. En ésta surgen problemas educativos como el rezago, reprobación, deserción, fracaso escolar, etc.
Ante este contexto, dice Alain Touraine, el sistema entra en crisis y le prosigue una era de desmodernización (a finales del siglo XX), ya que aunado a la globalización y a su proyecto económico, promueve una concepción cultural, el cual se enfoca a atender a las minorías, a los otros que la Modernidad no escucho (surge educación intercultural). La posmodernidad por medio de la libertad del sujeto, el reconocimiento del otro y la corrección de desigualdades, pretende un repensar al sujeto, un reconocimiento y comprensión de sus culturas. Comprensión que se basa en reconocerse en la diferencia del otro, un otro como sujeto y como Ser Humano, protegido por Derechos Humanos.
El contexto capitalista, moderno y global trajo consigo un nuevo proyecto cultural, y por ende, nos remite a un nuevo proyecto pedagógico; La educación inclusiva.
Por lo anterior, la educación inclusiva surge del convencimiento de que el derecho a la educación es un derecho humano básico que está en la base de una sociedad.
La educación inclusiva se centra en todos los sujetos, prestando central atención a las necesidades de los pobres y más desfavorecidos, comprendidos los niños y niñas que trabajan; los habitantes de zonas remotas; las mujeres; los nómadas; las minorías étnicas y lingüísticas; los niños, niñas, jóvenes y adultos afectados por conflictos y desastres naturales, culturas juveniles, movimiento gay, el VIH y SIDA, el hambre o la mala salud; y los que tienen necesidades especiales de aprendizaje.
Por tanto, es necesario desprenderse de las prácticas de centralización en el alumno promedio, dejando sin respuestas educativas a un gran número de sujetos que por diversas razones no logran acceder ni progresar en los aprendizajes escolares.
La Comisión Internacional sobre educación para el siglo XXI menciona que la educación inclusiva es una utopía necesaria, ya que, la educación no es un simple mecanismo por el cual los individuos adquieren un determinado rango de habilidades básicas. Es más que eso, es un factor crucial de desarrollo personal y social “un activo indispensable en el intento (de la humanidad) de lograr los ideales de la paz, la libertad y la justicia…”. Para lograr anterior, es indispensable crear escenarios deseables que permitan llegar a dichos objetivos. Los objetivos deben estar contemplados explícitamente en el espacio donde convergen y se llevan a cabo todos los procesos educativos y formativos, esto es, el currículum.
El currículum abarca todas las experiencias de aprendizaje disponibles para los estudiantes en sus escuelas así como en sus comunidades. En él se planifican, principalmente, las oportunidades de enseñanza y aprendizaje disponibles a nivel de aula ordinaria (el currículum formal de las escuelas).
Por tanto la necesidad a atender radica en la inclusión de todos los sectores sociales en un marco curricular… podrá ser lo suficientemente flexible como para abrigar a todos los sectores excluidos. Es importante el tema porque el sistema mundial es cada vez más rígido, mecánico y exige características educativas del sujeto que por algún motivo, ya sea discriminación, carencia de recursos, de medios, etc., no pueden acceder a un ámbito escolar, para desarrollar los criterios que el contexto les impera. Por lo tanto no debe prescribirse de manera rígida desde un nivel central o nacional, por ejemplo los proyectos que de ser remédiales pasaron a ser la forma de inserción educativa en la nación: tele secundaria, educación a distancia, libros de texto en lenguas maternas, etc.
El beneficio giraría en torno a dar continuidad al análisis del tema y dar pie a nuevas investigaciones, además de dar énfasis que la educación inclusiva no es sinónimo de educación especial, educación para jóvenes o educación indígena, como aspectos aislados, sino como la convergencia de estos y otros más que recién se contemplan.
En cuanto a la visión pedagógica, se habla de una educación intercultural basada en la reconfiguración del sujeto, como un ser crítico y en constante formación. También apelamos a la pedagogía crítica como herramienta para el cuestionamiento y el desarrollo de propuestas que conlleven a la ruptura necesaria con los modelos hegemónicos dominantes, y por la auto concientización y liberación de los oprimidos.
Al partir de lo anterior consideramos que la Educación Inclusiva es una utopía necesaria, pues en la sociedad mexicana es difícil encontrar referentes de la Educación Inclusiva en el currículo escolar de la educación pública, ya que los objetivos están centrados en las competencias por contenidos que en su mayoría pierden de vista los objetivos generales de la educación.
La escuela tiene una deuda social que difícilmente podrá costear como una entidad actuante por sí sola, aún cuando sus metas son altas, en el sentido de dar calidad a la educación que sostiene, mucho de lo propuesto queda en el aire de la demagogia, pues persisten en sus aulas el hambre, la desnutrición, la injusticia y otros males que en conjunto hacen de su intento un fracaso a voces.
Hacemos una crítica constante de la escuela como una institución que reproduce a todas luces la ideología hegemónica correspondiente a un modelo societal en crisis (el capitalismo), más este aún con gran fuerza abre cada vez más la brecha entre los pobres y los ricos en todo el mundo; lo que es reflejado en cada aula como un pequeño laboratorio de lo acontecido fuera, la injusticia se hace presente entre los asistentes: profesores, administrativos y alumnos se disputan el poder que el conocimiento y el moldeamiento social bajo un régimen autoritario de un curriculum generalizado articula para una nación entera. Hablamos de injusticia también en los que no se encuentran presentes en las aulas, pues su condición cualquiera que ésta sea, es “diferente” a la establecida en la “norma social” que ahí impera.
Hablamos de la aculturación como la perdida de identidad, donde los referentes son negados e ignorados como parte de un aprendizaje social en aras de la globalidad y los valores dominantes, en el cual la absorción por el consumo de los otros y de nosotros mismos, nos refleja como víctimas de la enajenación, escisión entre la realidad, nuestro razonamiento sobre ella y la fantasía vendida en los medios de información, por los políticos, los servidores públicos, empresarios y demás representantes de la lógica de dominación actual.
¿En qué apartado debe estar presente la inclusión, acaso con una mención en algún párrafo de la reforma educativa como sucede con la filosofía? Sería bueno contemplarla también como base de la formación de los profesionales de la educación, y de igual manera que los que aprueban dichas transformaciones educativas, pues muchos de ellos como la ex secretaria de educación Josefina Vázquez Mota , mencionan la inclusión como un modelo para integrar a las personas con discapacidad en las “aulas regulares”, una vez más los “diferentes” en adaptación a las mayorías. Nosotras estudiosas de los fenómenos sociales ligados a la educación reconocemos que la transversalidad a parte de explicitarse en fines y objetivos, se hace presente por medio de un enfoque multicontextual y multidisciplinar, que implican un sinnúmero de cambios asociados a revolucionar el sistema mexicano de educación.
Como bien menciona Rivas José: la calidad educativa, debiera corresponder al postulado de: "soberanía cognitiva", partir de la construcción de un curriculum que atienda a la individualidad y subjetividad anteponiendo su ideal de formar ciudadanos.
Plantear un currículum de carácter abierto, flexible, integral y contextualizado, es parte de reconocer una utopía posible y necesaria, donde los postulados teóricos de la pedagogía crítica, de las propuestas ante la deshumanización de la educación en un plano actual sean viables.
El bienestar común es la razón para defender la utopía hoy planteada, retomando la enseñanza indígena del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, al levantarse para defender su diferencia, su dignidad de ser ante un régimen que lo moldea todo como una sola pieza, y más allá de eso, de proponer una máxima social “un mundo donde quepan muchos mundos.”
El derecho humano a la educación, principal eje rector de la inclusión al interior de las aulas contrario al que la globalización hace presente: "imponer la ley de mercado a toda la humanidad" refuerza el cuestionamiento sobre cual trabajamos nuestra reflexión: ¿existe una alternativa socialista viable frente al capitalismo? La posibilidad de crecer más allá de capacitarnos como una fuerza de trabajo, convivir con seres humanos, y como tales aceptarnos en la diversidad es la tarea.
El aula como una comunidad de ayuda. La colectividad, creación de comunidades de aprendizaje entre alumnos y profesores, donde es permitido el cambio de roles, el juego con los elementos presentes enriquece las personas, les permite reflexionar sobre su entorno, reconstruirse a partir de los otros que también son parte de nosotros, no más extranjerías y comunidades cerradas. "el aula constituye el contexto donde se ponen de manifiesto las diferencias en cuanto a capacidades, estilos de aprendizaje, intereses y motivaciones”
El currículum ha de ser suficientemente flexible para responder a las necesidades de todos los estudiantes, comunidades y grupos religiosos, lingüísticos y étnicos u otros grupos específicos y que tenga ingerencia en la conformación social de las comunidades y como sinónimo de responsabilidad social, para que así la educación no sea un servicio que pertenezca a unos cuantos y sí, un derecho concerniente a todo ser humano.
Bibliografía
Aguirre Muñoz Lucía Coral. El sentido de la pedagogía crítica en la era de la globalización después del 11 de septiembre de 2001, entrevista con McLaren Peter. Revista electrónica de Investigación Educativa vol. 5 no. 1, 2003
Beck, Ulrich. ¿Qué es la globalización: falacias del globalismo, respuestas a la globalización? Barcelona, Ed. Paidos, 1998.
Bermejo Campos Blas, Morales Lozano Juan Antonio, Cruz Michinina Tomás, Torres Barzabal Luisa Ma. Hacia un currículum multicultural. Universidad de Sevilla.
Quesada Sancho Rolando. ¡Dejad que las diferencias vengan a mí! Universidad y Educación Inclusiva. EDUCACIÓN, año/vol. 27, num. 002 Cuidad Universitaria Rod, Costa Rica 2003
Rivas José Pedro. Educación bolivariana: entre la utopía realizable y no hacer nada. en: Revista Educere, 2007
Touraine, Alain. ¿Podremos vivir juntos: iguales y diferentes? México, Ed. Fondo de Cultura Económica, 2000.
UNESCO-OIE. “Educación inclusiva: el camino hacia el futuro”. 48ª reunión de la Conferencia Internacional de Educación 25 – 28 noviembre 2008 (Ginebra, Suiza)
UNESCO. Temario abierto sobre educación inclusiva. Santiago, Chile, 2004.
Vázquez Mota Josefina. México Educación Inclusiva hacia el futuro. Conferencia Internacional de Educación 48ª reunión, 25-28 de noviembre 2008
La globalización modifica con perceptible violencia la vida cotidiana que fuerza a todos a adaptarse y a responder, esto es, vernos inmersos en formas de vida transnacionales a menudo no queridas e incomprendidas, la perceptible pérdida de fronteras del quehacer cotidiano en sus distintas dimensiones, como son: las dimensiones de las técnicas de comunicación, las dimensiones ecológicas, las económicas, las de la organización del trabajo, las culturales, las de la sociedad civil, etc., aunque todas son importantes, en este trabajo nos enfocaremos a las dimensiones culturales, por ser el ámbito que trae explícito la exclusión social, la desvalorización del sujeto y por ende su segregación, lo cual ante este contexto de rechazo, demanda nuevas formas de comprender y transformar el contexto por medio de políticas educativas.
La globalización del quehacer económico dice Ulrich Beck está acompañada de olas de transformación cultural, aquí se trata primordialmente de la fabricación de símbolos culturales, en el sentido de unificación de modos de vida y modos de conducta. Así pues, los últimos rincones del planeta se están integrando también al mercado mundial, esta surgiendo un solo mundo, pero no como reconocimiento de la multiplicidad y de la apertura recíproca, es decir, de una imagen pluralista y cosmopolita de uno mismo y del otro, sino, bien al contrario, como un solo mundo mercantil. En este mundo, las culturas y las identidades locales se desarraigan y sustituyen por símbolos mercantiles, procedentes del diseño publicitario y de los iconos de las empresas multinacionales. Esto vale para todo el mundo.
Con el proceso de globalización, surge un acontecimiento relevante que acentúa el desarraigo de las culturas. El Estado sufre una minimización de su estructura, es decir, se desdibuja, puesto que el aparato simbólico que acompaña a la globalización gana terreno, esto es, el mercado.
Los efectos de la globalización, son la expresión máxima de una era histórica, la cual Alain Touraine le denominó, MODERNIDAD la cual surge entre los siglos XIV- XIX y tiene sus base en el siglo de las luces, el renacimiento y el método científico. Aquí el individuo es un ser nacional constituido por obligaciones y derechos (derecho al derecho y la educación) y fue este aspecto, el que le dio el carácter de “democrático”. La sociedad era laica, nacional (donde se vislumbran los tintes de reproducción del sistema), y científica. La Modernidad pues, es el proyecto histórico, económico y cultural del capitalismo.
La Modernidad exige modernización, que no es otra cosa que, el ajuste a los requerimientos económicos, políticos y sociales, por tanto las instituciones cambian. En ésta surgen problemas educativos como el rezago, reprobación, deserción, fracaso escolar, etc.
Ante este contexto, dice Alain Touraine, el sistema entra en crisis y le prosigue una era de desmodernización (a finales del siglo XX), ya que aunado a la globalización y a su proyecto económico, promueve una concepción cultural, el cual se enfoca a atender a las minorías, a los otros que la Modernidad no escucho (surge educación intercultural). La posmodernidad por medio de la libertad del sujeto, el reconocimiento del otro y la corrección de desigualdades, pretende un repensar al sujeto, un reconocimiento y comprensión de sus culturas. Comprensión que se basa en reconocerse en la diferencia del otro, un otro como sujeto y como Ser Humano, protegido por Derechos Humanos.
El contexto capitalista, moderno y global trajo consigo un nuevo proyecto cultural, y por ende, nos remite a un nuevo proyecto pedagógico; La educación inclusiva.
Por lo anterior, la educación inclusiva surge del convencimiento de que el derecho a la educación es un derecho humano básico que está en la base de una sociedad.
La educación inclusiva se centra en todos los sujetos, prestando central atención a las necesidades de los pobres y más desfavorecidos, comprendidos los niños y niñas que trabajan; los habitantes de zonas remotas; las mujeres; los nómadas; las minorías étnicas y lingüísticas; los niños, niñas, jóvenes y adultos afectados por conflictos y desastres naturales, culturas juveniles, movimiento gay, el VIH y SIDA, el hambre o la mala salud; y los que tienen necesidades especiales de aprendizaje.
Por tanto, es necesario desprenderse de las prácticas de centralización en el alumno promedio, dejando sin respuestas educativas a un gran número de sujetos que por diversas razones no logran acceder ni progresar en los aprendizajes escolares.
La Comisión Internacional sobre educación para el siglo XXI menciona que la educación inclusiva es una utopía necesaria, ya que, la educación no es un simple mecanismo por el cual los individuos adquieren un determinado rango de habilidades básicas. Es más que eso, es un factor crucial de desarrollo personal y social “un activo indispensable en el intento (de la humanidad) de lograr los ideales de la paz, la libertad y la justicia…”. Para lograr anterior, es indispensable crear escenarios deseables que permitan llegar a dichos objetivos. Los objetivos deben estar contemplados explícitamente en el espacio donde convergen y se llevan a cabo todos los procesos educativos y formativos, esto es, el currículum.
El currículum abarca todas las experiencias de aprendizaje disponibles para los estudiantes en sus escuelas así como en sus comunidades. En él se planifican, principalmente, las oportunidades de enseñanza y aprendizaje disponibles a nivel de aula ordinaria (el currículum formal de las escuelas).
Por tanto la necesidad a atender radica en la inclusión de todos los sectores sociales en un marco curricular… podrá ser lo suficientemente flexible como para abrigar a todos los sectores excluidos. Es importante el tema porque el sistema mundial es cada vez más rígido, mecánico y exige características educativas del sujeto que por algún motivo, ya sea discriminación, carencia de recursos, de medios, etc., no pueden acceder a un ámbito escolar, para desarrollar los criterios que el contexto les impera. Por lo tanto no debe prescribirse de manera rígida desde un nivel central o nacional, por ejemplo los proyectos que de ser remédiales pasaron a ser la forma de inserción educativa en la nación: tele secundaria, educación a distancia, libros de texto en lenguas maternas, etc.
El beneficio giraría en torno a dar continuidad al análisis del tema y dar pie a nuevas investigaciones, además de dar énfasis que la educación inclusiva no es sinónimo de educación especial, educación para jóvenes o educación indígena, como aspectos aislados, sino como la convergencia de estos y otros más que recién se contemplan.
En cuanto a la visión pedagógica, se habla de una educación intercultural basada en la reconfiguración del sujeto, como un ser crítico y en constante formación. También apelamos a la pedagogía crítica como herramienta para el cuestionamiento y el desarrollo de propuestas que conlleven a la ruptura necesaria con los modelos hegemónicos dominantes, y por la auto concientización y liberación de los oprimidos.
Al partir de lo anterior consideramos que la Educación Inclusiva es una utopía necesaria, pues en la sociedad mexicana es difícil encontrar referentes de la Educación Inclusiva en el currículo escolar de la educación pública, ya que los objetivos están centrados en las competencias por contenidos que en su mayoría pierden de vista los objetivos generales de la educación.
La escuela tiene una deuda social que difícilmente podrá costear como una entidad actuante por sí sola, aún cuando sus metas son altas, en el sentido de dar calidad a la educación que sostiene, mucho de lo propuesto queda en el aire de la demagogia, pues persisten en sus aulas el hambre, la desnutrición, la injusticia y otros males que en conjunto hacen de su intento un fracaso a voces.
Hacemos una crítica constante de la escuela como una institución que reproduce a todas luces la ideología hegemónica correspondiente a un modelo societal en crisis (el capitalismo), más este aún con gran fuerza abre cada vez más la brecha entre los pobres y los ricos en todo el mundo; lo que es reflejado en cada aula como un pequeño laboratorio de lo acontecido fuera, la injusticia se hace presente entre los asistentes: profesores, administrativos y alumnos se disputan el poder que el conocimiento y el moldeamiento social bajo un régimen autoritario de un curriculum generalizado articula para una nación entera. Hablamos de injusticia también en los que no se encuentran presentes en las aulas, pues su condición cualquiera que ésta sea, es “diferente” a la establecida en la “norma social” que ahí impera.
Hablamos de la aculturación como la perdida de identidad, donde los referentes son negados e ignorados como parte de un aprendizaje social en aras de la globalidad y los valores dominantes, en el cual la absorción por el consumo de los otros y de nosotros mismos, nos refleja como víctimas de la enajenación, escisión entre la realidad, nuestro razonamiento sobre ella y la fantasía vendida en los medios de información, por los políticos, los servidores públicos, empresarios y demás representantes de la lógica de dominación actual.
¿En qué apartado debe estar presente la inclusión, acaso con una mención en algún párrafo de la reforma educativa como sucede con la filosofía? Sería bueno contemplarla también como base de la formación de los profesionales de la educación, y de igual manera que los que aprueban dichas transformaciones educativas, pues muchos de ellos como la ex secretaria de educación Josefina Vázquez Mota , mencionan la inclusión como un modelo para integrar a las personas con discapacidad en las “aulas regulares”, una vez más los “diferentes” en adaptación a las mayorías. Nosotras estudiosas de los fenómenos sociales ligados a la educación reconocemos que la transversalidad a parte de explicitarse en fines y objetivos, se hace presente por medio de un enfoque multicontextual y multidisciplinar, que implican un sinnúmero de cambios asociados a revolucionar el sistema mexicano de educación.
Como bien menciona Rivas José: la calidad educativa, debiera corresponder al postulado de: "soberanía cognitiva", partir de la construcción de un curriculum que atienda a la individualidad y subjetividad anteponiendo su ideal de formar ciudadanos.
Plantear un currículum de carácter abierto, flexible, integral y contextualizado, es parte de reconocer una utopía posible y necesaria, donde los postulados teóricos de la pedagogía crítica, de las propuestas ante la deshumanización de la educación en un plano actual sean viables.
El bienestar común es la razón para defender la utopía hoy planteada, retomando la enseñanza indígena del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, al levantarse para defender su diferencia, su dignidad de ser ante un régimen que lo moldea todo como una sola pieza, y más allá de eso, de proponer una máxima social “un mundo donde quepan muchos mundos.”
El derecho humano a la educación, principal eje rector de la inclusión al interior de las aulas contrario al que la globalización hace presente: "imponer la ley de mercado a toda la humanidad" refuerza el cuestionamiento sobre cual trabajamos nuestra reflexión: ¿existe una alternativa socialista viable frente al capitalismo? La posibilidad de crecer más allá de capacitarnos como una fuerza de trabajo, convivir con seres humanos, y como tales aceptarnos en la diversidad es la tarea.
El aula como una comunidad de ayuda. La colectividad, creación de comunidades de aprendizaje entre alumnos y profesores, donde es permitido el cambio de roles, el juego con los elementos presentes enriquece las personas, les permite reflexionar sobre su entorno, reconstruirse a partir de los otros que también son parte de nosotros, no más extranjerías y comunidades cerradas. "el aula constituye el contexto donde se ponen de manifiesto las diferencias en cuanto a capacidades, estilos de aprendizaje, intereses y motivaciones”
El currículum ha de ser suficientemente flexible para responder a las necesidades de todos los estudiantes, comunidades y grupos religiosos, lingüísticos y étnicos u otros grupos específicos y que tenga ingerencia en la conformación social de las comunidades y como sinónimo de responsabilidad social, para que así la educación no sea un servicio que pertenezca a unos cuantos y sí, un derecho concerniente a todo ser humano.
Bibliografía
Aguirre Muñoz Lucía Coral. El sentido de la pedagogía crítica en la era de la globalización después del 11 de septiembre de 2001, entrevista con McLaren Peter. Revista electrónica de Investigación Educativa vol. 5 no. 1, 2003
Beck, Ulrich. ¿Qué es la globalización: falacias del globalismo, respuestas a la globalización? Barcelona, Ed. Paidos, 1998.
Bermejo Campos Blas, Morales Lozano Juan Antonio, Cruz Michinina Tomás, Torres Barzabal Luisa Ma. Hacia un currículum multicultural. Universidad de Sevilla.
Quesada Sancho Rolando. ¡Dejad que las diferencias vengan a mí! Universidad y Educación Inclusiva. EDUCACIÓN, año/vol. 27, num. 002 Cuidad Universitaria Rod, Costa Rica 2003
Rivas José Pedro. Educación bolivariana: entre la utopía realizable y no hacer nada. en: Revista Educere, 2007
Touraine, Alain. ¿Podremos vivir juntos: iguales y diferentes? México, Ed. Fondo de Cultura Económica, 2000.
UNESCO-OIE. “Educación inclusiva: el camino hacia el futuro”. 48ª reunión de la Conferencia Internacional de Educación 25 – 28 noviembre 2008 (Ginebra, Suiza)
UNESCO. Temario abierto sobre educación inclusiva. Santiago, Chile, 2004.
Vázquez Mota Josefina. México Educación Inclusiva hacia el futuro. Conferencia Internacional de Educación 48ª reunión, 25-28 de noviembre 2008

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